Venecia sin ti



Cuántos poetas le han escrito a Venecia. Será porque la ciudad definitivamente lo merece. Merece ser razón, excusa o musa de los escritores. Tantos, entre la alegría y la euforia… o la tristeza, pero ninguna como la tristeza de los versos de Aznavour.



(Venezia - Francesco Guccini)

El frío de octubre en la capital del Véneto se hacía sentir sin reparos. A la estación de trenes llegaba el Orient Express. El mítico tren (que entre 1891-1977 unió París con Constantinopla, en un recorriendo de lujo que hacía escala en Estrasburgo, Munich, Viena, Budapest y Bucarest) le agregaba un toque a la elegancia ya natural de Venecia. Y los pasajeros que descendían parecían aquellos que en el siglo XIX tenían la fortuna de hacer esos viajes: las mujeres de tapado largo y capelina, los hombres de traje y sobrero. El nuevo tren estaba hecho con materiales recuperados y restaurados de los anteriores vagones. No podía evitar pensar cuanta historia encerraba esos trozos de madera y metal, cuantas vidas habían transportado por casi un siglo de historia.


Dejamos la estación y llegó la sorpresa. Nos encontramos de cara con la ciudad de los canales, los puentes y las góndolas.


La ciudad donde nació Marco Polo (uno de los más grandes exploradores y mercaderes y a quien se le atribuye la introducción de la pólvora en Europa), Francesco Petrarca (poeta lírico que influenció los versos de Lope de Vega, Francisco de Quevedo, William Shakespeare), Antonio Vivaldi (el gran compositor de las Las Cuatro Estaciones), entre tantos otros genios de la cultura italiana que tuvieron a los canales venecianos por cuna.


Caminamos junto al agua, cruzamos muchos puentes (el de la Academia, el de los Suspiros, el de Rialto, el del Canal Grande), nos subimos al vaporeto, paseamos por el mercado y por fin llegamos a la Plaza San Marcos.

Caminé por la plaza entre un sinnúmero de palomas que alzaban vuelo y el perfume de las castañas asadas hasta llegar al Harry´s Bar. Y allí, entre el murmullo de los comensales y los transeúntes, pedí un café a la salud del gran Hemingway (que tantas horas pasó en el mismo sitio en el que yo ahora brindaba por él…).

Cuántos poetas le han escrito a Venecia. Definitivamente lo merece. Decía Juan Luis Panero:
…a veces, muy de tarde en tarde,
una fotografía, un guiño irónico de la memoria,
me devuelven las estrellas perdidas de aquel cielo,
el golpe del remo en el agua nocturna…



Fotografías/ Copyright © María Verónica Barzola
Gondolieri conversando
Góndolas sobre el Gran Canal